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Sin ti, Muero:

Así de simple muero
Por cada minuto que te encuentras lejos,
No puedo respirar y se me corta el aliento,
Latidos débiles, humano y sin serlo.
Letras con sangre cortando por dentro,
Saciando mí ayuno, caricias y besos,
Escritos con muerte, sangrado y perverso,
Te extraño y no aguanto sin más lo confieso.
A veces pierdo las fuerzas y rindo al camino,
Levantare mi escombro del suelo,
Si me besas y dices: “siempre estaré contigo”
Entonces regreso al murmullo y mi sueño.
Nada claro, contracción y ayuno.
Asesino de ilusiones, y los grises del viento…
TalachO.
El final del Recuerdo:

Atormenta mi casi nula esperanza
De una sonrisa sincera,
Cuando se entume mi espalda,
Y me recuerdo en tristeza.
Y los quiebro ante el cemento,
Que me arropa en momentos
Tan fríos, tan solos como aquellos
Los muertos, olvidados lamentos.
Llorando en mi memoria y no encuentro,
Invéntame una manera para ser solo alegría,
Y no escribir tanta basura que arruine
Mis noches, mis tardes, mis días.
Acaba ya, y termina de una vez
Pedaso de mierda, aleja o te cuelgo,
No pido piedad y hay guerra con
Con solo tres, dos, un intento…
TalachO.
Noche Eterna:

Aquí nunca amanece y ese día nunca llega,
El vacío es mas a cada día y el dolor se me acrecienta
El sonido del rincón oscuro me atrae y me revienta,
El estomago se contrae mil veces, afligida mi tormenta.
La pelusa y telaraña que mi cuerpo atrapan no es tan densa
Como el dolor que emano desde lo más profundo de mi persona
Es entonces cuando pienso, tal vez valdría la pena,
Despertar otra mañana y no morirme en ceremonias.
Musicalidad de mis tristezas, derretimiento de mi alma,
Dudas, anhelos y complejos, si no me aclaras nada,
No hay luz en mí mirada, mi alma rota, muerta, helada
Bajo el manto de la noche que nunca muere, que nunca acaba.
Fugitivo en pesadillas, perseguido en realidad por mis temores,
Mientras sudo frío e hirviendo al sonar de los tambores,
Baila y actúa, actúa, baila y finge que no cargas dolores,
Para que nadie lo note, para que todos te ignoren.
Hay más compañía asfixiante en esa soledad que te agobia,
Que la de mil brazos abiertos de mentira si te arropan,
Para que quiero papel si a escribir le guardo fobia,
Y al final de cada canto siempre acabo con tan, tan.
Tan triste, tan oscuro, tan absurdo me resulta el sonreír,
Ese no soy yo, que demonios hago aquí,
Mientras mi alma vuela lejana, me convierto en maniquí,
Desarticulado el corazón con sombrero de arlequín.
Tal vez payaso de circo o juego de mesa, da lo mismo,
Si soy un juego que nunca acaba, desaparece el negro abismo,
Llévame contigo a donde ya no vea los mimos,
Que me espantan sus tan pálidos colores carentes de ritmos.
Aquí nunca amanece y ese día nunca llega,
Desgraciado rincón de los lamentos de licor con agua helada,
Desamarra mis sentidos y devuelve mi mirada,
Aunque muerta, sin alegría, tal vez conozca una mañana.
TalachO.

